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lunes, 12 de mayo de 2008

Solamente (Alejandra Pizarnik)

SOLAMENTE

ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida



Alejandra Pizarnik

lunes, 10 de diciembre de 2007


Explicar con palabras de este mundo que partió de mi un barco llevándome

Alejandra Pizarnik

Explicar con palabras de este mundo que partió de mi un barco llevándome

Alejandra Pizarnik

Explicar con palabras de este mundo que partió de mi un barco llevándome

Alejandra Pizarnik

Explicar con palabras de este mundo que partió de mi un barco llevándome

Alejandra Pizarnik

Explicar con palabras de este mundo que partió de mi un barco llevándome


Alejandra Pizarnik

miércoles, 21 de noviembre de 2007

La muerte y la niña, Pizarnik (y foto de Chema Madoz)


Esta genialidad de Pizarnik en un principio iba a pertenecer a un homenaje a Lewis carrol que nunca fue.



La muerte y la niña

Debajo de un árbol, frente a la casa, veíase una mesa y sentados a ella, la muerte y la niña tomaban el té. Una muñeca estaba sentada entre ellas, indeciblemente hermosa, y la muerte y la niña la miraban más que al crepúsculo, a la vez que hablaban por encima de ella.

—Toma un poco de vino —dijo la muerte.

La niña dirigió una mirada a su alrededor, sin ver, sobre la mesa, otra cosa que té.

—No veo que haya vino —dijo.

—Es que no hay —contestó la muerte.

—¿Y por qué me dijo usted que había? —dijo.

—Nunca dije que hubiera sino que tomes —dijo la muerte.

—Pues entonces ha cometido usted una incorrección al ofrecérmelo —respondió la niña muy enojada.

—Soy huérfana. Nadie se ocupó de darme una educación esmerada —se disculpó la muerte.

Alejandra Pizarnik

(Tomado de «Devoción», en Prosa completa, edición a cargo de Ana Becciú, prólogo de Ana Nuño, Barcelona, Editorial Lumen, 2002, p. 31)

sábado, 21 de julio de 2007

UN SUEÑO DONDE EL SILENCIO ES DE ORO

UN SUEÑO DONDE EL SILENCIO ES DE ORO

El perro del invierno dentellea mi sonrisa. Fue en el puente. Yo estaba desnuda y llevaba un sombrero con flores y arrastraba mi cadáver también desnudo y con un sombrero de hojas secas.He tenido muchos amores -dije- pero el más hermoso fue mi amor por los espejos.

Alejandra Pizarnik

de Extracción de la piedra de locura, 1968